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Por primera vez, la Conferencia Episcopal ofrece públicamente una especie de 'presupuesto' de la Iglesia española. Sólo contando con las 69 diócesis y las 23.000 parroquias, los obispos disponen cada año de 933,5 millones de euros. De esos casi mil millones de euros, más de la mitad, el 56% que sale de las Aportaciones Voluntarias de los Fieles –donativos-– y de Otros Ingresos Corrientes –pagos de expedientes matrimoniales o de Bautismo, estipendios de misas, etc...-–, está a salvo de impuestos y de control fiscal, en virtud de los Acuerdos Iglesia-Estado.

Estos son los principales datos extractados del 'Estudio de impacto económico y social de la actividad de la Iglesia', elaborado por la consultora EY, y que no tiene en cuenta el trabajo de colegios, congregaciones e instituciones sociales. "Hablamos del trabajo cotidiano de las diócesis", explicó Fernando Giménez Barriocanal, gerente de la Conferencia Episcopal.

Un cuarto de los fondos de las diócesis (222,8 millones) provienen de la Asignación Tributaria. Un 12% (113 millones) llega como ingresos de los 3.168 bienes de patrimonio cultural de la Iglesia, cuya gestión corresponde a las diócesis pero la mayor parte del gasto corre a cargo de las Administraciones públicas.

Además, los obispos pidieron préstamos por valor de 16,3 millones de euros (un 2%), en una suerte de déficit de las diócesis, que "han necesitado tirar de la hucha o de un préstamo", según apuntó Barriocanal. El gerente quiso destacar que el impacto de las diócesis, parroquias y Cáritas es de 1386 millones de euros, "cinco veces más de lo aportado por la Asignación Tributaria".

Eso sí, según los datos, el 80% de la contribución económica de la Iglesia Católica repercute principalmente en los sectores de 'Actividades sanitarias y servicios sociales', 'Educación', así como el sector de 'Conservación y mantenimiento del patrimonio', entre otros.

"El valor generado exclusivamente en lo asistencial, representa 2,5 veces los fondos recibidos" mediante el IRPF, valoró Barriocanal. Esto es: según los obispos, la Iglesia invierte más del doble de lo que recibe, y crea 64.925 empleos. Entre esos empleos ellos incluyen  los 17.000 sacerdotes diocesanos, y los religiosos contratados por las diócesis. "Por cada empleado directo de la Iglesia católica, se generan 0,27 puestos de trabajo adicionales en la economía española, especialmente en los sectores de salud, educación, servicios profesionales y reparación de inmobiliario", apuntaló el gerente episcopal.

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Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad