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Estamos ante otro ejemplo más de la situación de verdadera guerra laboral a la que nos enfrentamos, que, desde luego, viene exigiendo (y desde hace ya demasiado tiempo) al movimiento sindical tomar acta y realizar cambios profundos en cuanto a las formas organizativas y los métodos de lucha.

En esta ocasión, según informa El País, la aerolínea Ryanair ha obligado a la totalidad de la plantilla de su base en Girona a asumir la conversión de sus contratos de fijos a fijos discontinuos. Usando el ERE como Espada de Damocles  sobre los puestos de trabajo de sus 160 empleados envió los nuevos contratos que la mayoría de la plantilla se vio obligada a aceptar sin condiciones.

Pero aún hay más. No solo nos quieren precarios, también reprimidos, y es que 20 de los trabajadores anexaron un documento al contrato en el que mostraban sus reservas sobre la legalidad de la maniobra según la legislación española. Como modificación sustancial de las condiciones de contrato informaban de que llevarían el caso a la inspección de trabajo. La empresa ante esto les comunicó que quedaban incluidos en el ERE y por lo tanto iban a ser despedidos. Aun así, Ryanair tuvo la delicadeza de dar una última opción a quienes llevaban más tiempo en la empresa. Tras informarles de su inclusión en el ERE, les volvió a mandar el contrato dándole hasta la mañana siguiente para firmar y asumir el contrato sin condiciones.

¿Qué defensa sindical se puede hacer con la legalidad vigente, con las Reformas Laborales que se vienen sucediendo y con un despido laboral de facto que le sale cada vez más barato a la patronal incluso cuando es improcedente? ¿Quién puede dudar de que vivimos de hecho en una dictadura laboral? Solo a quien le interesa… negarlo.

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