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El poeta, cantor y escritor falleció en la mañana del lunes en Buenos Aires. Tenía 71 años.

Creador de ese himno de los emigrantes que es “No me llames extranjero”, Rafael Amor se descompuso en la mañana de este lunes y los médicos no pudieron reanimarlo pese a los esfuerzos realizados.

Amigo de Alberto Cortez desde aquel lejano tiempo en el que el pampeano popularizó “No me llames extranjero”, Rafael Amor cantó en Rancul cada vez que fue convocado y también comenzó su relación con La Pampa, donde se presentó en innumerables oportunidades.

A General Pico ya se le había hecho casi una costumbre venir. Llegaba para cantar, pero también para visitar a sus queridos amigos Carlos y Naty Zamora, quienes hoy están con el alma embargada de tristeza, procurando arropar con su cariño a “Pili”, la entrañable compañera de Rafael.

El cantor se radicó joven en España, en la década del 70 y con el regreso de la democracia, todos los años volvía para hacer una gira por el país, hasta que en los últimos años volvió a la Argentina, sin dejar de visitar la tierra donde se hizo conocido y donde trascendió con su voz de protesta, siempre cargada de poesía y nunca exenta de buen  humor.

Deja numerosos títulos y canciones que muchas generaciones cantaron y cantan, muchas veces sin saber quién es su autor.

Entre ellas, son insoslayables “Cinco minutos en la juguetería”, “Corazón libre”, “El loco de la vía”, “En el camino”, “Globalizado”, “La madre de mayo”, “No me llames extranjero”, “Violetta” o “Yo seré tu compañero”.

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