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Siguen las protestas. El presidente Piñera intenta calmar los reclamos y promete una nueva Constitución que reemplace la de Pinochet todavía vigente. Pero no precisa quienes habrán de redactarla. 

El pueblo chileno sigue su dinámica de protesta y debate. Protesta contra el gobierno de Piñera, que tras pedir perdón por no haber advertido la desigualdad y el profundo descontento social, dio un nuevo giro a su política convocando al CONASE, Consejo Nacional de Seguridad para fortalecer la represión y el control social. Debate, porque en espacios comunes, cabildos abiertos, sindicatos, movimientos sociales, los chilenos diseñan los cambios que consideran urgentes. La Mesa de Unidad Social que les agrupa, considera que las reformas que anuncia el gobierno son un “simple maquillaje”, y exige la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Otros sectores, reclaman la renuncia de Piñera, a quien consideran responsable de la situación actual, y de la veintena de muertos y centenares de heridos, provocados por la represión. Con la convocatoria sorpresiva del CONASE, Piñera volvió a mostrar su intención de controlar por la fuerza a las movilizaciones populares. No solo convocó a los ministros de Interior y de Defensa, sino que también participaron los comandantes de las Fuerzas Armadas. Los presidentes del Congreso consideraron innecesaria la reunión. Afirmaron que no correspondía la presencia de los jefes militares. (Obviamente, la terna de comandantes trae a la memoria de los chilenos la imagen de la junta militar de la dictadura de Pinochet). Remarcaron que no se trata de una amenaza exterior, sino de cuestiones internas. Pero esa preocupación fue un aumento cuando se hizo público que el CONASE había aprobado varias iniciativas para reforzar los mecanismos de represión mediante leyes anti-saqueos, contra “delitos de orden público” o reforzar la tarea de inteligencia policial y militar. En medios parlamentarios se consideran innecesarias nuevas medidas y reclaman que lo que hacen falta son leyes que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos, atención sanitaria, educación y salarios.

Críticas a la represión 

Mientras tanto, expertos independientes de las Naciones Unidas, afirmaron que la violencia nunca puede ser la respuesta a las demandas sociales y políticas. También recuerdan al gobierno que está obligado a respetar los derechos humanos de sus ciudadanos, como a proteger a las personas contra actos violentos cometidos por particulares. También pide a las autoridades que no se utilicen balines ni perdigones en la represión de las protestas. El elevado número de heridos y la forma en que han sido utilizadas armas no letales indican un uso excesivo y desproporcionado. Patricia Muñoz, titular de la defensoría de la niñez considera una agresión a niños y adolescentes las acciones de personal policial en las calles y en institutos. Se han difundido videos de un carabinero utilizando como escudo humano a un menor cogido por el cuello mientras dispara su pistola lanza gases. El Colegio Médico indicó que unas 200 personas han resultado con lesiones oculares, de las cuales unas 40 corren el riesgo de perder la visión en uno de sus ojos. El colegio que agrupa a los profesionales, considera estos hechos como “muy graves” y una “vulneración de derechos”. La Universidad del Humanismo Cristiano confirmó que uno de sus estudiantes recibió un impacto de perdigones en el rostro y que podría quedar ciego. Sus autoridades han criticado duramente el uso de este material en la represión. Gran repercusión ha tenido la entrevista al ministro de salud Jaime Mañalich en el canal nacional de la TV chilena. Al ser preguntado si como médico admitía la utilización de estas armas por carabineros por sus graves consecuencias, eludió la respuesta, y dijo que el problema era la violencia. Finalmente dijo que en otros países – por ejemplo europeos -  todos los manifestantes “suelen llevar antiparras de protección”.

Hoy huelga general

      La Mesa Social que integran organizaciones sindicales como la CUT, ( Central Unica de Trabajadores)  portuarios, profesores, diversos movimientos sociales, cabildos abiertos barriales, organizaciones estudiantiles de universidades e institutos ha convocado para hoy martes una huelga general de 24 horas. El paro no incluye la demanda de la renuncia de Piñera, un reclamo que exigen muchas de las marchas que rechazan la nueva agenda represiva del gobierno. Se estima que el alcance de la huelga convocada para hoy paralizará gran parte del país. Mientras tanto, el presidente Piñera en una nueva pirueta táctica y alternando represión con lo que considera “diálogo”, anunció el domingo que “avanzará hacia una nueva Constitución”. Pero su portavoz no aclaró el mecanismo para llegar al nuevo texto que reemplace el vigente, heredado de la dictadura de Pinochet. La decisión la tomó tras reunirse con parlamentarios de la coalición de cuatro partidos derechistas que le aupó a la presidencia. Los movimientos sociales rechazan que se escenifique la discusión de una constitución en el Congreso -donde hoy tiene mayoría el gobierno-  para luego ponerla a votación en referéndum. Quieren que los ciudadanos tengan una participación activa, que puedan debatir y elegir sus proyectos y a sus representantes. El gobierno trata de prolongar esta situación de promesas e indefiniciones confiando en el desgaste de las movilizaciones. Hasta ahora es evidente que su política no dio los resultados que esperaba. Ha dejado graves daños materiales y un saldo humano de 22 muertos, casi 2.000 heridos y más de 5.000 detenidos. Pero pese a la represión, el pueblo chileno sigue firme con sus demandas.  

Carlos Iaquinandi Castro.