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El Govern orquestó la encerrona al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Hospital de Sant Pau de Barcelona ayer. El Departamento de Salud calentó el ambiente previo y allanó el camino al boicot. Los sindicatos independentistas, minoritarios en este centro sanitario concertado, ejecutaron la maniobra de escrache al jefe del Ejecutivo. TV3 fue la encargada de amplificarlo.

Fuentes cercanas al incidente han apuntado al Departamento catalán de Salud como instigador del episodio que acabó con Sánchez soportando estoicamente los insultos y gritos de personal médico en el interior de la ciudad sanitaria y saliendo en coche por la puerta de Urgencias. "Los hospitales catalanes no son un fortín independentista. La huelga nacionalista del viernes, 18 de octubre, tuvo un seguimiento del 10% en estos complejos médicos", recuerdan. ¿Cómo se llegó pues a la encerrona al presidente del Gobierno? Apuntan al calentamiento que hizo el Departamento catalán de Salud, que comanda Alba Vergés (ERC). La propia consellera señaló al jefe del Ejecutivo en Twitter a las 10.15 de la mañana. Sánchez llegaría a Sant Pau a la una de la tarde. También decidió la consejería que le haría el vacío al presidente: no envió a nadie. ¿Qué ocurrió después?

"Los sindicatos ejecutaron"

En ese lapso de tiempo, se activó la (pequeñísima) activa maquinaria sindical independentista en Sant Pau. Este medio ha accedido a mensajes de Whatsapp enviados por el minúsculo IAC --que convocó la huelga secesionista junto a Intersindical la semana pasada-- que felicitan a "todos aquellos que hemos reaccionado y nos hemos congregado ante la puerta principal del hospital para avisar al ínclito señor Pedro Sánchez de que no era bienvenido". La agrupación separatista apenas tiene peso en el centro sanitario, pero fue el suficiente para que un puñado de médicos y enfermeros abuchearan al presidente del Gobierno en el interior del tubo de Urgencias que da a la calle de Sant Quintí. Fuera lo esperaba otro grupo similar que amenazó con romper el cordón de Mossos d'Esquadra que protegía el coche oficial del jefe del Ejecutivo. En el mismo había activistas independentistas como Roger Espanyol, candidato de Junts per Catalunya (JxCat) al Senado.

Las fuentes consultadas enfatizan dos elementos. La gerencia del hospital, que dirige la cirujana Gemma Craywinckel, no participó en la protesta. "Aguardaban en la planta 0 del hospital, esperando a la comitiva del presidente. Les habían avisado de la visita de Sánchez, que oficialmente era privada. Este decidió entrar por Urgencias, por lo que no hubo encuentro", señalan. Desactivan así la tesis del plantón de la dirección que vendieron ayer algunos independentistas en las redes sociales. "No hubo plantón. La gerencia es plural. No es independentista ni es política. El anterior gerente, Albert Salazar --ahora recolocado por Salud en el Hospital Vall d'Hebron, el mayor de Cataluña--, sí estaba un poco más marcado. Gemma, no. Viene de Esade y se ciñe a su trabajo", aclaran.

"Irresponsabilidad" de algunos médicos

En defensa de Craywinckel citan las voces consultadas la visita a la misma instalación del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el sábado. "Marlaska acudió al hospital a arropar a los policías heridos, también en visita privada no oficial. Se le recibió oficialmente y hubo tal cortesía que se quedó después a tomar un café en la cantina. Hubo cordialidad, como se espera de un centro médico con todas las autoridades", destacan. ¿Qué cambió pues con la encerrona de ayer? "El clima, que el Govern había calentado, y la acción de algunos sindicatos independentistas minoritarios", valoran. Enfatizan el adjetivo minoritarios porque el comité de empresa de Sant Pau lo preside ahora la CGT. Esta agrupación no convocó contra Sánchez. "De hecho, cuando llegó el presidente el comité de empresa estaba reunido en cónclave programado para otros asuntos. No se había movilizado ni nada que se le pareciera", destacan.

En este escenario, Sánchez entró en el hospital y visitó a los agentes de la Policía Nacional heridos. Hicieron las veces de cicerone algunos médicos, con las notorias ausencias de la gerente y de Xavier Borràs, director médico. Sánchez mostró su apoyo a las familias de los lastimados, que estos días se encuentran en el complejo sanitario. A la salida, dos minúsculos grupos provocaron el incidente azuzado por el Govern, orquestado por IAC y amplificado por TV3 que los independentistas repitieron en numerosos vídeos. "Fue una irresponsabilidad. No te puedes manifestar con la bata blanca. Es un descrédito a la profesión médica y un menoscabo a la imagen del hospital", lamentan. "Y poco representativo de la profesión médica, en la que el independentismo es minoritario en Cataluña", agregan.

¿Por qué no contra Torra?

Las mismas fuentes critican que el grupo de sanitarios no hicieran escrache alguno contra Quim Torra el domingo, cuando sí acudió al Hospital de Sant Pau en visita oficial el domingo. "El centro sanitario lleno de pancartas y carteles contra los recortes y viene el líder del partido que los lideró y nadie le dice nada. ¿Por qué?", se preguntan. Recuerdan que Sant Pau lideró la lucha contra el tijeretazo de 4.000 millones de euros al presupuesto de los hospitales ejecutado por el Govern en 2012. Un año antes, el centro concertado --está encuadrado en la patronal privada Unió Catalana d'Hospitals (UCH)-- presentó un expediente de regulación de empleo (ERE) para 1.500 personas, que finalmente paralizó. Sí hubo despidos voluntarios. "Aún nos deben el 5% del sueldo recortado en 2010", lamentan.

Pese a esta contradicción, aseveran los médicos consultados que "en Sant Pau se atiende a todo el mundo", de policías a manifestantes heridos. "Es nuestra obligación en cumplimiento de los deberes de la profesión médica", recalcan. A este respecto citan la presencia este fin de semana del jefe de servicio de Oftalmología. "Acudió pese a no estar de guardia porque había activistas independentistas heridos por pelotazos de goma en el ojo. Al mismo tiempo, otro personal del hospital atiende a los efectivos policiales que les hicieron frente. Aquí se cuida y sana a todo el mundo. Los hospitales catalanes, por mucho que algunos se empeñen, no son políticos", apostillan.

Fuente: https://cronicaglobal.elespanol.com/