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En buena parte, todas las medidas de austeridad y ajuste tomadas por los gobiernos españoles, tanto de Zapatero como de Rajoy, se han tratado de justificar como aplicación obligada de los mandatos imperativos de la Unión Europea y de la propia Troika, que incluye al FMI, instrumento directo, a su vez, de la política económica de Estados Unidos. Por tanto, nada de lo que sucede en esos organismos internacionales, verdadera “cueva de ladrones” sometida a los intereses de las grandes multinacionales y lobbies financieros, nos es ajeno. Y menos en estos momentos, cuando se trata de la crisis que cruza al eje franco-alemán sobre el que se pretendía recomponer una Unión Europea debilitada por el Brexit, los movimientos por el derecho a decidir democrática y soberanamente como el de Cataluña y las mismas conmociones económicas que se están multiplicando en estos días con históricas caídas de las bolsas.

La debilidad del gobierno de Ángela Merkel, contestada hasta dentro de su propio partido (CDU-CSU), ha sido aprovechada por los trabajadores alemanes para arrancar recientemente significativos aumentos de salarios y pensiones. De ahí que, tras meses de interinidad y fracasos para formar gobierno, la Sra. Merkel trate de llegar a un acuerdo con el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) como tabla de salvación propia y para el sostenimiento de la UE y sus políticas de contrarreformas sociales y laborales.

Aunque el presidente socialdemócrata, Martin Schulz (un hombre de la UE y presidente del Parlamento Europeo en los últimos cinco años), se avino a repetir, “por responsabilidad”, la Gran Coalición que ha llevado a su partido a la mayor derrota histórica, el acuerdo suscrito por arriba está encontrando una fuerte resistencia de las bases, lideradas por la Juventudes Socialdemócratas (Jusos). Una resistencia que ha llevado a la dimisión del propio Schulz y la renuncia al Ministerio de Exteriores con el que se le quería recompensar. También ha sido rechazada la presidenta interina del SPD, Andrea Nahles, puesta por él a dedo, para defender las bondades del gobierno de coalición, hasta que se celebre el congreso en el que han de decidir su aprobación o rechazo los cerca de 500.000 militantes. Por más que se quiera pintar de “progresista” y de “concesiones dolorosas” por parte de la Sra. Merckel, el acuerdo de gobierno implica, sobre todo, la continuidad de la misma política económica impuesta a todos los países de la Unión Europea: ahora con mayor implicación en los planes de Trump de incremento de los gastos militares en todos los países miembros de la OTAN y participación en la extensión de sus guerras.

Las supuestas “concesiones” en cuanto a carteras ministeriales (para amarrar al SPD a la política desarrollada por Merkel), la realidad del programa del gobierno de coalición, como en el resto de países europeos- va en dirección a una mayor reducción de gastos sociales, más precariedad en el empleo, nuevas trabas a inmigrantes y refugiados, … y, sobre todo, la subordinación a los planes belicistas de EEUU que, pese a su aparente “aislacionismo”, quiere  arrastrar a los países europeos -bajo la entente del eje París-Berlín- a su política de guerra generalizada, comercial y de destrucción directa de países y zonas enteras.

Por eso, tras largos años de colaboración del partido socialdemócrata con esas políticas, desde el gobierno o desde la oposición, la resistencia levantada por las bases del SPD (consiguiendo afiliar en breve tiempo más de 20.000 militantes para “decir no” a la coalición) se convierte en un referente muy importante para el reagrupamiento e independencia de clase en defensa de los intereses de los trabajadores en toda Europa.

En esa misma dirección, para organizar la resistencia a las políticas de guerra y regresión social en todos los niveles y en todos los países y que definen el momento presente, se está preparando desde muy diversos colectivos y militantes una Conferencia Internacional contra todas las formas de esclavitud, a celebrar el 28 y 29 de abril en Madrid. El resultado de las políticas que promueven la guerra, la miseria, la precariedad de las condiciones de vida y trabajo, es la extensión no solo de las viejas formas de esclavitud, sino también de otras nuevas que niegan todo derecho a millones de personas, a inmigrantes, desplazados y refugiados, a niños indefensos, jóvenes precarios, mujeres sobreexplotadas y prostituidas, a mayores con pensiones miserables, y un largo etcétera. Además de poner sobre la mesa el detalle de esas diversas e intolerables situaciones de esclavitud o semi-esclavitud, su objetivo no puede ser sino el de reagrupar fuerzas y anudar acuerdos prácticos para hacer frente de forma unida y organizada, en cada país y a nivel internacional, a las políticas que están llevando a un verdadero retroceso histórico de la humanidad.

Uno de los derechos fundamentales en serio peligro en estos momentos es el de todos los trabajadores a una pensión digna. La Unión Europea acaba de lanzar el Producto Pan-europeo de Pensión Personal (PEPP) para favorecer la captación de 700.000 millones de euros para este plan de privatización de las pensiones. Haciéndose eco inmediato de esos proyectos, Rajoy se ha apresurado a aconsejar -incluso a quienes tienen salarios de 400 euros- a ahorrar para el futuro; y la patronal dice que la edad de jubilación a los 67 años ha quedado obsoleta, debe alargarse y reducir aún más la cuantía de las pensiones públicas para hacerlas “viables”, y encomienda esa nueva contrarreforma al Pacto de Toledo. Distintas organizaciones y colectivos están llamando a la movilización a pensionistas y jubilados para defender el sistema público de pensiones, con garantías para su cuantía y protección. Hoy convocan CCOO y UGT ante la Delegación de Gobierno en Madrid; la Coordinadora Estatal lo hace el próximo día 22. ¿No es imprescindible organizar, de forma unitaria y rompiendo las amarras del Pacto de Toledo, la respuesta urgente para frenar los planes inminentes de la UE y del gobierno de Rajoy?.

Unidad y ruptura del Pacto de Toledo se convierten en la exigencia fundamental para avanzar en la defensa efectiva de los derechos de los mayores y del futuro de todos los trabajadores.

Contra las pensiones de miseria: no al 0,25%, Por unas pensiones dignas. No a las pensiones privadas

22 de febrero todos a la calle

Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones

Fuente: http://elespacioindependiente.wordpress.com/