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1– Cuenta la leyenda (urbana), transmitida de semióticos a semióticos, que cuando el Ejército Rojo entró en Berlín, un oficial soviético llegó a un despacho gubernamental, puso los pies sobre la mesa, encendió un pito soviético –los llegué a catar cuando el Muro; eran terribles–, y empezó a teclear números de teléfono internos al tuntún. El único negociado que le contestó fue el Ministerio de Ilustración Pública y Propaganda. De hecho, acabó hablando con Goebbels. Horas antes del fin, en fin, el Estado no existía. Salvo en sus tramos propagandísticos. De esto se desprende, hermanos, que cuando un sistema propagandístico se va al garete, lo último en irse es, precisamente, el sistema propagandístico. Que sería su cola de lagartija. Y sí, no mola hablar del Procés y poner nazis por medio.

No tiene relación. De hecho, no he citado a cualquier nazi, que he puesto al Doktor Goebbels. Su disciplina y conocimientos vertidos se estudian en la uni,

con otros palabros, aún hoy, una época en la que la propaganda, definitivamente, no es patrimonio de las dictaduras –que, de hecho, no la necesitan; pueden ir tirando con Sistema Pal, a pal(o) seco–, sino de las democracias. Sólo en una democracia, verbigracia, se puede asistir a esa maravilla goebbeliana consistente en ver a un rey comiéndose la sopa. El Procés, ese barroquismo propagandista, sólo ha podido existir, en fin, en la cultura europea con mayores excesos propagandísticos cotidianos. Hola. Bienvenidos a Procesando la Investidura. ¿Por dónde empiezo? Sin que sirva de precedente, utilizaré el método cartesiano y empezaré por el punto 2.

2– Me temo, no obstante y para qué engañarnos, que está pasando lo que les apuntaba en el punto 1. El Ejército Rojo –tipos duros, capaces de fumar tabaco soviético, no te digo más– ha entrado en Berlín. Lo ha tomado todo y, de todo lo que antaño funcionaba, sólo funciona lo que mejor funcionó, la propaganda. Sigue siendo la misma propaganda vertical de siempre, emitida verticalemente y difundida por medios, asociaciones peronistas.cat y Redes. A partir del punto 22 les hablo de las últimas tendencias en Ejército Rojo, por cierto. Ahora les explico lo de los chicos y chicas de la propaganda.

3– La Propaganda forma una arruga en el ‘celebro’, no sólo de quién la recibe, sino de quién la emite. Puede resultar sorprendente, pero el emisor de propaganda llega a intoxicarse íntimamente con la realidad que promociona. Le pasó a Goebbels, que al final no se enteró de la copla pues, en lo que es un inexcusable error profesional, llegó a creerse lo que describía.

4– Ahora mismo, mientras escribo estas lineas al menos, se está negociando investidura en el Benelux. JxC y ERC. En esas reuniones, el eje es algo que ya no existe. Berlín. Es decir, la posibilidad de crear construcciones propagandísticas, eléctricas, ocurrentes, y que todo ello no te lleve al trullo. Es decir, se utilizan posibilidades propagandísticas cuando el Ejército Rojo ya está en la Cancillería, con los pies sobre la mesa y fumando etc. Ver punto 22.

5– La emisión de Procés, sorprendentemente y con lo que ha caído, sigue siendo la misma que en los Glory Days. Básicamente, siguen esta estructura. A) Construir un objeto de tensión con el Estado, b) carente de posibilidades, en tanto c) no hay voluntad ni cosmovisión para llevarlo al extremo de su consecuencia. A su vez, d) se presenta eso a la afición como un hecho de ruptura, cargado de decisión y trascendencia, mientras en esencia es un e) hecho propagandístico, que esconde una política real a su afición. Bueno, dos: f) construir, en primer lugar, hegemonía en torno a CDC –hoy, en torno a JxC; CDC/PDeCAT, al menos momentáneamente, ha dejado de existir– y, en segundo lugar y menos importante, construir algo con lo que negociar con el Estado.

6– Es imposible negociar con el Estado –esa es la originalidad del Estado Esp, me temo–. Ni siquiera ahora cuando –ojo, que esto es importante–, no se pretende negociar un referéndum o una indepe, sino una solución judicial a presos, pre–presos y exiliados.

7– En el Procés, en fin, nada es lo que parece, ni lo que se comunica. De hecho, hasta la fecha, el Procés ha mentido como un bellaco –por cierto, ¿mienten los bellacos? ¿Alguien tiene alguno? ¿Dónde se compran?

8–Bueno, empieza la juerga. Veamos los hechos procesistas de esta semana, a través del tamiz de los puntos 5, 6 y 7. 

9– Esta semana, JxC y ERC han negociado en el Benelux la investidura de Puigde. Sobre el tapete, o como se llame, giraba una propuesta. Nombrar a Puigde presi de una entidad republicana exterior, y, por el mismo precio, nombrar a un presi y un Govern de la Gene en el interior, que se parecería mucho a un Govern de la Generalitat: apenas tendría atribuciones ni posibilidades, e iría tirando con un palo y una caña. En el Benelux –posiblemente en Waterloo, lo que tendría guasa histórica–, se instauraría un –sic– Consell de la República, presidido por Puigde, que sería el organismo ejecutivo que cortaría el bacalao. Espectacular. Pero asumible para el Procesismo.

10– Básicamente, se puede realizar la sombra de la sombra de todo eso. Es decir, su propaganda. Es decir, votar un Presi en el Parlament, y que ese Presi nombre, de manera simbólica, patillera y alejada de la política, un cargo simbólico en el Benelux, a través de algo que no fueran leyes escritas y, por tanto, no sujetas a TC y a trullo. Costaría. Un huevo –no se pierdan el punto 22–. Pero se podría hacer. Una cultura capaz de proclamar una DUI sin proclamarla, puede hacer eso y, en trance, freírte un huevo. Esta sería, parece ser, la opción ERC. La opción ERC es hacer cualquier cosa que no lleve al trullo. Y tirar millas. Pero esa no es la opción de JxC.

11– Básicamente, lo que quiere JxC es eso, pero que no resulte simbólico. Es decir, un presi de la República, exiliado en el Benelux, votado en el Parlament. Y un presi medio–pelo, de bajo perfil, legal, que no implique trullo, que caliente banquillo en el interior, que esté vinculado verticalmente al del exterior, y que también sería votado en el Parlament. A lo largo de la semana, JxC ha ido quemando etapas y enfrentándose a ERC, por todo eso. El enfrentamiento ha sido a través de los medios. Es decir, propagandístico. La última ha sido el viernes, cuando el grupo JxC en el Parlament ha registrado una propuesta para modificar la Llei de Presidència, sin el acuerdo de ERC. Es decir, por la cara. La idea es tramitarla por lectura única y que se convoque un pleno de urgencia, la vote, y permita la movida telemática con Puigde.

12– Si uno lee todo esto, entiende que JxC apuesta, por fin, por la ruptura. Por votar al Puigde, contraviniendo al TC. Pero, recuerden, esto es procesismo, ese estado de ánimo en el que nada es lo que parece, y nada es aquello por lo que te condenan. Les explico.

13– La propuesta JxC entraña trullo para todos los participantes en el pleno, me temo. El abogado, cyberactivista y vicepresi de la Asamblea de Andalucía, Moreno Yagüe, me dice que no. Y lo que diga Moreno Yagüe va a –cyber– misa. Otras voces, más cenizas, es decir, menos preocupadas por la ley que por el dibujo que hace de ella el Estado –y que han ido acertando la lógica del Estado a tutuplén–, me informan de que sí. No se pierdan el punto 22, leñe. A su vez, y como todo el mundo sabe, uno de los grandes intereses del procesismo ha sido esquivar la cárcel. Han llegado a ella de manera arbitraria, en tanto que presos políticos. Pero también de manera sorpresiva para ellos, no calculada ni prevista, de manera que han hecho todo lo posible para salir de ella, renunciando a toda la tradición de decoro propia del preso político. La Vanguardia, en ese sentido, ha ido publicando joyas de las declaraciones judiciales de los acusados en el trance de no querer ser enchironados. La última consiste en Forcadell disparando hacia abajo, diciendo que ella no proclamó nada, y que hizo lo que le dijo Torrent, señor profesor. Si nadie quiere ir al trullo, en fin, nadie quiere el plan de Puigdemont. Que, por tanto, no quiere ni el propio pack Puigdemont. 

14– ¿Qué quieren? ¿Qué están negociando? Parece ser que están haciendo –otro; otra vez– un Chicken Game, esa disciplina que la UNESCO acabará declarando Tradició Catalana Patrimoni Cultural de la Humanitat. Se trata, como siempre, de una partida en la que el primero que parpadea, pierde. Queda como un cobarde y un traidor, mientras que el ganador se lleva todo su electorado. En tanto que juego de presión y azar, no se sabe quién va a ganar. En este momento, puede ganar cualquiera. ¿Qué dos opciones están a punto de ganar o de perder. 

15– Si gana ERC, es que JxC se ha rajado. Se formaría entonces un Govern autonómico al uso. Su presidente sería Elsa Artadi –curiosamente, la mujer más odiada en el centro–derecha cat; el centro derecha cat es una olla de grillos, detrás de su disciplina férrea. O, literalmente, cualquiera. Durante algunas horas de esta semana, en el Chicken Game apareció como presidenciable, me dicen, Marc Solsona, alcalde de Mollerussa, una ciudad que en los 80's tuvo un equipo en Segunda A, por lo que salía en los cromos de la Liga Panini.

16– Si gana JxC es que ERC se ha rajado, y ha reconocido que no se puede votar a Puigde sin ir al trullo, por lo que no lo votará. Empezarían entonces el estupor y los temblores. Los indepes de toda la vida –no hay indepes de toda la vida, si bien resulta que Twitter está lleno– acusarían a ERC de ser los culpables de que el plan paranormal de esta temporada no funcione. Y, contra su voluntad, con cara de fastidio y todo eso, JxC no podría hacer otra cosa que esperar que pasara el tiempo y se convocaran elecciones. Que ganaría por KO. Posiblemente con una lista conjunta con ERC. O con una ERC sumamente canija y traidora, etc.

17– El plan de JxC, por tanto, no es que Puigde sea presi. De alguna manera saben que no puede. Es conseguir la hegemonía del catalanismo y, lo dicho crear un objeto con el que negociar con el Estado.

18– Ese objeto ya tiene nombre artístico. Se llama Posar–l'Estat–contra–les–cordes/ Poner al Estado contra las Cuerdas. El Issim. Col·legi de Tertulians Procesistes ya ha empezado a dar la vara al respecto. Básicamente consiste en todo lo contrario a su nombre artístico. Consiste en poner contra las cuerdas a la Gene. Es decir, en mantener las movilizaciones –notorias, eléctricas, disciplinadas, de bajo perfil, es decir, autorreferenciales, propagandísticas, inútiles, sin desobediencia alguna, con muchos lacitos amarillos– ad eternum, y con elecciones cada 6 meses –las elecciones y las campañas electorales son el clímax del Procés, ese proceso electoral continuo–. Pueden hacerlo. No les costaría. No les está costando. Lo están haciendo con el rabo de un lagartija. La Patronal Catalana de Lacitos Amarillos y la afición procesista estarían encantados, por otra parte.

19– JxC tiene, al menos, especial interés en que empiece a correr el tiempo para las elecciones. Con la solicitud de la reforma de la Llei de Presidència, tal y como ha resaltado el periodista Quico Sallés desde El Món–desde aquí le brindo un plas-plas-plas–, el rechazo de esa reforma en votación en el pleno, equivaldría –dicho pronto y mal, pero de manera efectiva– a una votación de investidura rechazada. Es decir, empezaría a correr el tiempo hacia unas elecciones. Son unos cracks en lo suyo, vamos.

20– La pega. Llevamos chorrocientos días sin Gene. Y no se nota. Es decir, la parroquia puede llegar a pensar que no es tan necesaria. Prolongar este vacío puede no ser buena idea. Pero prolongarlo, a su vez, explica el procedimiento de creación de ideas en el Procesismo. En pequeño comité, verticalmente, y sin mucha información y cosmovisión, salvo la de los grandes ideólogos, cuyas opiniones, parece ser, se retroalimentan entre ellos mismos. Los diputados, por cierto y como siempre, no saben nada. Creen lo que se les dice. Que se está haciendo una cruzada por un Govern republicano frente a los malos cats de ERC.

21– En defensa de este nuevo plan para dominar el mundo, se debe de decir que, en todo caso, el procesismo puede hacer poco, salvo estos juegos de artificio, pues, lo dicho, el Ejército Rojo está cerca del bunker. Lo que nos lleva al punto 22. No sé si han oído hablar de él.

22– Han aparecido nuevas comunicaciones del juez del TS que lleva la cosa. Muy inquietantes. Se ha denegado la libertad provisional a Forn y a Sánchez por su ideología. La ley siempre es legal, que no justa, de ahí su nombre. Si uno se empeña en ello, puede incluso invadir Polonia legalmente. Es importante, en ese sentido, la argumentación del juez para intentar comprender qué se está invadiendo. Con el auto de Forcadell y el de Forn y Sánchez, parece ser que se está perfilando la acusación, que tendrá forma de, dicen, paquete de 150 folios. Parece ser que los cargos serán, entre otros, rebelión. Para lo que es necesaria una violencia que, finalmente, se ha conseguido depurar en el laboratorio, sentando un peligroso canon de lo que es violencia. Un desahucio parado por la PAH, por ejemplo, sería violencia y, por lo tanto, rebelión. Unos 30 añitos. También se está perfilando la figura de la asociación delictiva. Una figura del todo excesiva en este caso –según, claro, mi opinión y la información que he ido vertebrando–, pero que posibilitaría engarzar en el cargo de rebelión a quién se deseara, en tanto que también se dibuja un delito continuado. El Gobierno, la Justicia, el Estado, o como quieran llamarlo –sí, por aquí abajo resulta confuso en ocasiones– ha fabricado una buena máquina contra el Procés. Efectiva. Ocurrente. Desmesurada. Ahora mismo, todo cargo, político o electo, que haya participado de alguna manera en el 1O, está siendo vinculado a la cosa rebelión y a la cosa asociación de malhechores. En tanto que delito continuado, pueden engarzarse a la fiesta todos aquellos que no sean astutos, que crean ciegamente su propaganda, o que no estén bien informados, en esta legislatura. Vamos, que la represión legal sería la misma –rebelión, 30 años– para el caso improbable de una desobediencia, o el caso, más probable, de un acto propagandístico. La cola de lagartija propagandística del procesismo, por tanto, se mueve. Pero tiene pocos movimientos efectivos. En el interín 2012–15 el procesismo podría haber hecho lo que quisiera. Hicieron propaganda. En el interín 2015–17, podrían haber hecho algo, pero se inclinaron por lo de siempre. Es posible suponer que ahora no podrán hacer ni propaganda de manera efectiva. Tan solo su Chicken Game, en un tablero cada vez con menos casillas. 

23– Se está perfilando, en fin, una represión estatal, que afectaría a más objetos que el Procés –algo aparatoso, espectacular, pero fácil de dominar, incluso sin mecanismos jurídicos, pues es simplemente propaganda–.

24– Los amagos del PP para endurecer penas, y para imposibilitar, legalmente –la palabra legal mola mucho por aquí abajo; todo puede ser legal; en el 74 se produjeron, legalmente, las últimas ejecuciones, por ejemplo–, el indulto a condenados por rebelión, es un indicio de que están calentitos, que tienen un nuevo juguete, y que piensan jugar a fondo con él. Estén también al quite del delito de odio, de sus usos y abusos. Se coló en el Código Penal en 2015, y en principio todo el mundo aplaudió, pues entendió que era un artículo contra el racismo. No lo es. Se está ampliando a la defensa de objetos extraños, como la monarquía, los jueces, la Justicia.

25– Si cualquier territorio quisiera iniciar un proceso de autodeterminación en el Estado –por ejemplo, Cartagena; en casa somos muy de Viva Cartagena–, el Procés no le serviría de nada. No ha aportado posibilidades, itinerarios, trayectos legales –o, incluso, ilegales–. No obstante, el Procés será muy útil, me temo, en el caso de que el Estado quisiera finalizar un proceso ciudadano de cualquier índole y en cualquier parte del territorio. Es la puesta de largo de una nueva cosmovisión de la represión, una vez concluyó aquel chollo llamado ETA. Vivan donde vivan, les interesa ver cómo se cargan el Procesismo. De alguna manera se utilizará para cargarse algo próximo a usted, que no tenga que ver nada con el Procés o con el mundo de la propaganda.   

26– Socorro.