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Mucho costó conseguir un acuerdo de gobierno de coalición con un programa más que esperanzador –a priori- y que comenzaba a generar las primeras leyes de justicia social, tanto redistributivas como de recuperación de derechos de los trabajadores y de los ciudadanos en general, a pesar de la entrada del fascismo populista en el parlamento, de la intransigencia de las derechas y del frentismo continuo de los dirigentes procesistas de Cataluña.

Mientras todo esto se preparaba, en el foro de Davos se creaban estrategias para hacer frente a la crisis global del capitalismo que volvía a tocar techo, sabiendo además que esta crisis financiera podría ser mucho más profunda que la de 2.008, una crisis de nuevo creada por la economía virtual y por los grandes fondos depredadores, en un mundo con muchos menos recursos que expropiar y que las sucesivas guerras que se han ido creando no han sido capaces de solucionar.

He aquí que en Whuhan, en China, aparece “casualmente” la tormenta perfecta con el nuevo coronavirus, sin embargo y de manera “sorprendente” lo atajan con medidas radicales llegando “supuestamente” a unos 81.000 contagios y unos 3.200 decesos, eso en un país con 1.400.000.000 habitantes, ¿podemos otorgar al gobierno chino este éxito solo por su rapidez y radicalidad, o se nos escapan datos que no conocemos?

Por desgracia las primeras impresiones en Europa eran, que esto era como una gripe que además no afectaba a los jóvenes, sino a los mayores de 60 años, dato que pondría en evidencia a la Sra Lagarde ya que dijo que la esperanza de vida de los europeos era demasiado larga para la economía, la cruda realidad nos la enseñó Italia con una escalada brutal de casos que más tarde importó España, una escalada que a día 20 de Marzo ha llevado allí a los 47.000 contagios –teóricos- y 4.000 muertes con una letalidad del 8.5% que no se justifica solo porque la población esté envejecida sino porque los casos contabilizados son mucho menores que los reales, en España y con días de retraso respecto a Italia llevamos la misma tendencia.

Mientras tanto grandes personajes hacían declaraciones para la historia, Ángela Merkel decía que entre un 60% y un 70% de los alemanes se infectarían por el COVID-19, sin decir que eso significaba la muerte de 1.800.000 alemanes, o Boris Johnson  quien pensaba que lo mejor para todos sus ciudadanos era sufrir la enfermedad ya que así quedarían inmunizados, callando también que eso supondría la muerte de 1.600.000 británicos. 

El decreto histórico del estado alarma ha confinado a todos los ciudadanos españoles y sumido en un estado de shock general,  que justifica cualquier intervención militar y económica. Nos encontramos ante un crack bursátil no solo en España sino a nivel mundial, con gobierno español tratando de hacer frente a la avalancha de desempleo y cierres de empresas, liberando unos 200.000 millones de euros para hacer frente no solo a la pandemia sino también a la economía del país.

Más tarde la Sra Lagarde, responsable del BCE, tras declarar que había que esperar y ante la amenaza italiana de que “o jugamos todos o se rompe la baraja” lanza el mensaje de que comprará deuda pública hasta 750.000 millones de euros, poniendo a la fábrica de dinero con la marcha máxima, el “quantity easy”, ya que a pesar de estas medidas la caída del capitalismo se veía cerca.

La realidad de las tendencias es que todo el planeta se verá afectado de incalculables consecuencias sociales, tanto en fallecidos, como en desempleo, en desamparo de millones de personas y unas consecuencias en la economía que cambiaran por completo la forma de afrontarla a nivel mundial, éste capitalismo tal como lo conocemos habrá muerto, otra vez se verá que comienza “un nuevo orden mundial”, en el cual necesariamente la izquierda ha  de reinventarse para hacer frente desde la visión de clases al nuevo capitalismo que está por venir.

Cuando pase todo esto, ya analizaremos tanto el origen de esta pandemia, como de las estrategias seguidas por los dirigentes mundiales, tanto en el aspecto sanitario como en el lado económico y de protección nuevamente a los bancos y a los grandes fondos.

Estamos en una situación de política de guerra, sin embargo, sería de esperar que la sociedad en su conjunto no olvidara estos momentos históricos que también sirven para valorar el colectivismo, la solidaridad entre ciudadanos y profesionales pero también para recordar quienes fueron los precursores de los recortes, en particular de la sanidad y de educación y exijamos todos la cobertura pública y universal de los derechos básicos, principalmente la sanidad y la educación procurando que ningún ciudadano quede sin una renta mínima digna.

Es absolutamente urgente que cuando por fin nos levanten el  confinamiento y nos encontremos ante las dimensiones de la tragedia humana y económica seamos claramente conscientes de que nos llevó hasta aquí.  No ha sido un virus, este tan solo ha sido el disparador, la pieza de domino que al caer ha empezado a colapsar una a una todas las piezas del juego.  No han sido los titubeos iniciales en la aplicación de medidas de los responsables políticos, enfrentados a una situación nueva, sin precedentes desde 1918.  No, al culpable lo hemos de buscar en la aplicación de fórmulas económicas propias de un capitalismo salvaje en los modelos sanitarios  italiano, catalán y español.  Hemos de buscar culpables en las políticas de contención de gasto, limitando la formación de equipos de profesionales, el cierre de plantas, la compra de materiales, la creación de nuevas UCI, la  perenne fosilización del problema de las listas de espera y el desprecio hacia el profesional sanitario, con bajos salarios, horarios sobresaturados y maltrato psicológico aplicado tanto desde el ámbito privado como del público.  Y por vasos comunicantes, el abandono de una década de recortes hacia políticas sociales que dejó en manos de vándalos, es decir, de los adoradores “de la mano invisible”, la gestión de residencias de ancianos y geríatricos.  Resultado por el cual empezamos ya a llorar la muerte de personas ancianas que no merecían acabar de esta manera sus días.

Cuando llegue el momento, ¿Estaremos a la altura de lo que nos viene? o simplemente ¿haremos lo de siempre, esconder la cabeza, y olvidar?

Hoy más que nunca, Socialismo o Barbarie

26 de Marzo 2020

Izquierda Socialista Federal y Republicana