La actividad de la Iglesia católica se ha resentido significativamente en España durante los años de crisis económica. Así lo sugieren los datos ofrecidos por la propia Conferencia Episcopal, que muestran un fuerte descenso de algunas de sus más importantes celebraciones. El número de bautizos se ha reducido un 30% y el de matrimonios eclesiásticos ha caído a la mitad.

La última memoria disponible del máximo órgano de representación de los obispos corresponde a 2015, pues se suelen publicar con al menos un año de retraso. En ella figura un resumen bastante sucinto de la actividad de la Iglesia, así como el origen y los principales destinos del dinero que recibe, procedente en su inmensa mayoría de la denominada asignación tributaria.

La difusión masiva de memes de Cristo similares al fotomontaje por el que ha sido condenado un joven de Jaén ridiculiza a la justicia y revela su impotencia

Esta semana, la justicia española se ha visto atrapada en una contradicción tan inextricablemente enlazada no le será posible escapar del todo de ella hasta que el legislador decida cortar con su espada el nudo gordiano por él mismo creado cuando, tras haber suprimido en 1988 el delito de blasfemia, vino a sustituirlo en 1995 por el de la ofensa a los sentimientos religiosos. En ambas fechas estaba gobernando el Partido Socialista.

La multa de 480 euros impuesta por un juez de Jaén a un joven que subió a su cuenta de Istagram un fotomontaje en el que sustituyó con la suya la cara de una imagen de Jesús Despojado,

En la madrugada del 7 al 8 de febrero de 1937, más de 300.000 personas huyeron a pie y en condiciones extremas desde Málaga hacia Almería. Aquel éxodo masivo fue bautizado popularmente como la ‘Desbandá’. Se trataba de miles de familias que intentaban escapar de los bombardeos de las tropas franquistas y sus aliados italianos y alemanes sobre Málaga.

A mitad de camino, en la que hoy es la carretera N-340, el bando fascista abrió fuego por mar, tierra y aire contra la masa de civiles desarmados que osaban poner su vida a salvo. Aquella masacre dejó entre 5.000 y 10.000 muertos, lo que la convirtió en una de las peores matanzas de la Guerra Civil.

Por aquella razón, numerosas figuras destacadas del ámbito de la investigación histórica se refieren a esta tragedia como ‘el Guernica andaluz’.

Víctimas del franquismo en Sevilla exigen “ya” la realización de las pruebas genéticas necesarias para futuras identificaciones de los restos óseos que aparezcan en las fosas comunes de la capital de Andalucía. Los demandantes, en representación de la Asociación de la Memoria Histórica y Familiares de la Plaza de la Gavidia, han presentado el escrito con las firmas dirigido al director general de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía,Javier Giráldez, el alcalde sevillano, Juan Espadas, y ante la Oficina de la Memoria Histórica del Ayuntamiento hispalense.

La esperanza abierta con la  intervención en la fosa de Pico Reja motiva este paso. Para que no se pierdan más testigos directos. Las hijas e hijos de los ejecutados “van muriendo”, dicen, de ahí que pidan la inclusión rápida en el Banco de ADN que implanta la Universidad de Granada.

 

Joaquín García Morato, denominado por el Ejército del Aire como “héroe indiscutible”

Hay días que nunca se olvidan. En Otxandio, un pequeño municipio de Bizkaia, no logran borrar aquella mañana del 22 de julio de 1936. El pueblo vivía sus fiestas patronales. El reloj marcaba las nueve, y en la calle ya había gente. Sobre todo niños. De repente empezó a llover. No era agua, sino bombas. No había nubes, sino aviones franquistas. Y así se acabó la fiesta. Los misiles lanzados desde el aire mataron a 61 personas. 16 de ellas tenían menos de diez años. El responsable de esta masacre fue Angel Salas Larrazabal, un militar que se ganó el apodo de “El carnicero de Otxandio”. Adivinen por qué.

En su biografía oficial, publicada por el Ejército del Aire, no existe ni la más mínima mención a su responsabilidad en el asesinato de niños.