El lunes por la mañana el alcalde de Jerusalén se paseó por el barrio de Arnona. Nir Barakat, que ya no concurrirá a las próximas elecciones municipales porque quiere dar el salto a la gran política de la mano de Benjamín Netanyahu, supervisó el trabajo de los operarios de la municipalidad que instalaron varias señales indicando por dónde se llega a la flamante embajada estadounidense en la ciudad santa.

Arnona, situado al sur de Jerusalén, es un barrio popular por sus hermosas vistas. Desde Arnona se ven las colinas del desierto de Judea que descienden precipitadamente hacia el mar Muerto. Allí está el Consulado de Estados Unidos, que a partir del 14 de mayo se convertirá en la embajada provisional de Donald Trump.

El presidente francés, Emmanuel Macron, llegará este lunes 7 de septiembre a su primer año de mandato consolidado como “el presidente de los ricos”. “Macron no es el presidente de los ricos, sino el de los muy ricos”, osó afirmar el expresidente socialista François Hollande, mentor del dirigente centrista al que eligió como ministro de Economía. Utilizada por sus detractores para reprocharle sus políticas favorables al incremento de las desigualdades, esta etiqueta también se ve reflejada en la opinión pública. Un 48% de los franceses que ganan más de 6.000 euros al mes se declaran “apasionados” por Macron, mientras que el porcentaje en el conjunto de la población es sólo del 33%, según un sondeo del diario Le Monde.

El precandidato a la presidencia de EE.UU., Bernie Sanders, critica a Washington por su implicación en el derrocamiento de Gobiernos latinoamericanos y pide el fin de esta política intervencionista.

“Tenemos que ser honestos. La historia de EE.UU hacia Latinoamérica ha sido la de una nación poderosa con el Ejército más fuerte del mundo diciendo: 'No nos gusta este Gobierno, vamos a derrocarlo”, afirmó el senador demócrata, recordando el “caos” y las “masacres” que siguieron a estos golpes de Estado.

Washington no puede seguir “interviniendo”, “derrocando” o “desestabilizando” a Gobiernos latinoamericanos por razones económicas,

Hoy en el muro de 10 kilómetros de cemento y púas que separa a ricos y pobres de un mismo país, en este caso de una misma ciudad, en Lima Perú.

El muro es denominado como el muro de la vergüenza, más que polémico muro que separa el asentamiento Pamplona en el distrito de San Juan de Miraflores, fruto de asentamientos e invasiones. Al otro lado del muro hay parques y casas con piscina en la exclusiva urbanización Las Casuarinas donde las casas pueden llegar a valer millones de euros con una vista a toda Lima con agua y hermosos jardines.

En cambio en este lado de la historia no hay hospitales, ni agua corriente, ni colegios, solo más que miseria en casas de madera y plásticos.

“Ayudaremos a los saudíes en todos los aspectos prácticos, excepto en el combate”. Estas fueron, en marzo de 2015, las palabras del entonces ministro de Exteriores Philip Hammond.

Respondía a la noticia de que el ejército saudí había comenzado su intervención en Yemen y estaba utilizando para ello aviones de combate británicos. Han pasado tres años, los bombardeos se producen todavía y, por desgracia, la promesa de Hammond se ha roto.

Las autoridades palestinas piensan demandar en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas la creación de una comisión independiente para investigar los sucesos que han tenido lugar durante las últimas semanas en la Franja de Gaza y exigir protección internacional para el pueblo palestino, según han asegurado el observador permanente palestino en la ONU, Riad Mansur y el portavoz del presidente palestino, Nabil Abu Rudeinah.

"En un momento histórico en el que la ocupación israelí continua violando los derechos del pueblo palestino matando manifestantes en Gaza, confiscando tierras, atacando a los habitantes en Cisjordania, quemando lugares sagrados y discriminando,

El partido de actual gobierno, el partido Fidesz, del ultra conservador nacionalista, Viktor Orbán, ha logrado una victoria incontestable en las elecciones generales con el 48,9 %, tras una campaña centrada en los males de la inmigración y prometer mano dura.

El partido de actual gobierno, el partido Fidesz, del ultra conservador nacionalista, Viktor Orbán, ha logrado una victoria incontestable en las elecciones generales con el 48,9 %, tras una campaña centrada en los males de la inmigración y prometer mano dura.

Para reconfirmar el desastre, el ultraderechista partido Jobbik, liderado por Gábor Vona, alcanzó el 20 %.