El pasado 21 de junio el Eurogrupo decidió dar luz verde al tercer –y supuestamente último– “rescate” de Grecia, poniendo así fin a ocho años de inyecciones de dinero condicionadas a acometer recortes y reformas de todo tipo. En esta ocasión, el Estado griego recibirá 15.000 millones de euros que totalizarán la suma de 288.700 millones percibidos desde 2010. Esta noticia se ha querido vender como el fin de la intervención que ha sufrido el país heleno y, por lo tanto, como el inicio de una nueva etapa en la que el pueblo griego podrá volver a prosperar.

Pero ese mensaje no puede estar más despegado de la realidad.

Aviones israelíes lanzaron un ataque contra decenas de objetivos en Gaza en la noche del 8 de agosto. Uno de sus misiles destruyó una casa y mató a una mujer de 23 años, Inas Abu Khamash,   embarazada de nueve meses, y   a su hija de 18 meses. Hubo un tercer palestino muerto esa noche, identificado como un combatiente de Hamás de 30 años, y también 18 heridos.

El bombardeo destruyó por completo el edificio que era la sede de la Fundación por la Cultura y la Ciencia Said al-Mashal, un centro dedicado a albergar actuaciones musicales y teatrales.

Cierre de puertos y trabas constantes a las ONG de rescate que operan en el Mediterráneo. Centros "saturados" en las costas andaluzas ante la llegada de pateras. Reuniones entre dirigentes europeos para llegar a acuerdos. Declaraciones de líderes políticos alertando del fantasma del "efecto llamada" contra las supuestas políticas de "papeles para todos".

Dos palabras se han instalado en los titulares de los medios de comunicación y en las agendas políticas este verano: "crisis migratoria". Pero la situación actual ante la llegada de refugiados y migrantes a las fronteras europeas, 

Amnistía Internacional (AI) ha pedido este viernes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que cumpla con sus compromisos electorales y no permita la exportación de material de defensa a Arabia Saudí "cuando exista riesgo claro de que puedan ser utilizadas para violar el derecho internacional".

La ONG ha hecho esta exigencia después del ataque aéreo perpetrado este juevespor la coalición saudí liderada por Arabia Saudí en Yemen, en el que han fallecido más de 40 personas, muchos de ellos niños.

El sábado 4 de agosto ha tenido lugar en Venezuela un nuevo episodio de la guerra imperialista contra este país soberano. El atentado que ha sufrido el presidente venezolano, Nicolás Maduro, no puede desligarse de la dinámica de injerencia y agresión que se inició con la llegada al gobierno del comandante Hugo Chávez en 1999.

Desde el mismo momento en que la revolución bolivariana emprendió la recuperación de su independencia política,  de la soberanía sobre sus recursos energéticos, y puso en marcha políticas sociales a favor de las clases populares, no han cesado los intentos de derrocar al gobierno y hacer retroceder la revolución bolivariana.

Lágrimas, dolor, rabia, impotencia… No se podía decir que la noticia pillara por sorpresa al colectivo feminista. “La iglesia tiene demasiada influencia en nuestra sociedad, aunque manteníamos una pequeña esperanza”, asegura Belén Silva. Es militante de la organización Isadora por los derechos de las mujeres y estuvo en la Plaza del Congreso desde el comienzo del debate. Hoy no puede contener las lágrimas por la impotencia de ver cómo los políticos le niegan sus derechos a las mujeres argentinas.

“Se ha rechazado la ley, pero el debate ya lo hemos ganado en las calles”,

Proteccionismo y libre cambio

Los principales medios de comunicación han venido informando puntualmente del hecho de que las principales potencias económicas han iniciado los primeros movimientos de una guerra comercial de alcance global, una guerra encabezada por los EEUU.

Las primeras referencias a la situación actual de guerra comercial datan ya de hace algún tiempo. En entrevista realizada a Donald Trump, el 3 de noviembre de 2015, éste se despacha con las siguientes acusaciones en el marco de su campaña de precandidatura presidencial: