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“Por primera vez en la historia, las calles de Paris son seguras, porque los banqueros, los recaudadores, los empresarios, los ministros, y los curas han emigrado. La ciudad es ahora habitable”

 Bertold Brecht, “Los días de la Comuna”.

El 28 de mayo de 1871 el ejército francés, ayudado por el prusiano, tomaba sangrientamente  las calles de París cercenando el experimento de la Comuna. Una comuna que pedía:

“El reconocimiento y la consolidación de la República como única forma de gobierno compatible con los derechos del pueblo y con el libre y constante desarrollo de la sociedad.

La autonomía absoluta de la Comuna, que ha de ser válida para todas las localidades de Francia y que garantice a cada municipio la inviolabilidad de sus derechos, así como a todos los franceses el pleno ejercicio de sus facultades y capacidades como seres humanos, ciudadanos y trabajadores."

El 26 de mayo de 2019 en España los resultados de las elecciones municipales manifestaban la derrota de aquella fuerza política, Podemos, que se había creado como catarsis de un 15M y de los movimientos sociales.  Un partido que en principio había de ser el instrumento a través del cual se diera fin al régimen del 78, heredero del franquismo.  Un partido que hiciera de lo social su razón de ser y el eje sobre el cual habrían de girar el resto de los problemas de un sistema en caída libre tras los casos de pertinaz corrupción amparada por una monarquía cómplice y promotora. Ni la abdicación del cazador de Botswana parecía contener el tsunami de transformación y ruptura que se oía en toda España y que rodeaba el congreso, el Parlament de Catalunya, y llevaba a Madrid a un millón de personas al grito de ¡“No nos representan!”

Los exiguos resultados de la confluencia de Podemos con una IU entregada con armas y estandartes en estas elecciones han hecho coincidir a prensa y redes sociales en un mismo titular: “fin de ciclo”.  Pero son sin embargo los Poderes Facticos de este país los que en realidad han dado carpetazo al experimento “comunero” y han ratificado en dos sendos actos que esté ha finalizado. El primero es muy, muy significativo. El rey emérito ha presentado dos días después de las elecciones la abdicación definitiva. Es decir, ya no teme que se le pueda juzgar y que su persona deje de ser inviolable ante la ley, pues no hay nadie, ni en el congreso, ni en el senado, ni en los ayuntamientos ni comunidades autónomas que aborde un juicio contra JC I.  El segundo fue la, en principio, inocente boda de la hija del presidente de la Fundación La Caixa. Curiosamente a esa celebración del 25 de mayo de 2019, el día de reflexión, se juntaron personajes de la talla de Florentino Perez, Artur Mas, Rodríguez Zapatero, Pere Aragonés – vicepresidente de la Generalitat de Catalunya y político de ERC – y hemos de suponer, la plana mayor de la banca estatal. Es decir, que la banca, el IBEX-35, a un día de las elecciones, “borboneaba” con las principales fuerzas políticas implicadas en un lado y en el otro en lo que se ha venido llamando como “Procés”, la trituradora de la izquierda, como bien la ha llamado Jaume Collboni y que ha arrebatado a la izquierda con todo descaro no solo los lemas de su lucha – “No pasaran” – sino la iniciativa, llevando lo social a los extremos de lo anecdótico.

La victoria del PSOE en los últimos tres comicios no significa en realidad más que un dejà vue a los años anteriores al 15M, en los que Sánchez volverá a ponerse al servicio del IBEX a pesar de aparentar leves mejoras sociales que contenten a su electorado. Hay que recordar aquí que una semana antes del 26M los tribunales retrasaban al otoño la resolución del IRPH, dando un respiro a la banca, una sentencia que va a coincidir en el tiempo con la del procés . Por otro lado, el PSOE trata ahora de sacar pecho nacionalista , amparado por sus más de un centenar de diputados, para aparentar que suelta amarras de compromisos o ambigüedades con ERC y JxCat, haciendo del boicot a Iceta un casus belli. En ese aspecto resulta curiosa la transmutación de ERC en la nueva Convergencia, pidiendo ahora la negociación de un nuevo modelo de financiación autonómica y dejando sine die la implementación de la nueva República de Barataria. ERC y los neoindependentistas de JxCat han hecho campaña sin más programa que los presos y han sacado réditos de la estrategia basada en el victimismo y las emociones, y sin embargo dejan una Catalunya bloqueada legislativamente, y por tanto intervenida de facto bajo los parámetros establecidos en tiempos de Artur Mas por la Troika de Bruselas. Sin presupuestos aprobados, ya no recordamos desde cuándo, pero con las tijeras esgrimidas siguiendo con los recortes de baja intensidad. Los resultados demuestran que ambos partidos han llegado a su techo, y también entran en incoherencias como la de pretender ampliar bases obviando en sus acciones y lenguaje, “som el poble”, al más del 50% que no vota sus programas. La CUP por otro lado ha recibido lo que ha sembrado, ha sido el tonto útil en los momentos en que eran necesarios, dando cobertura a políticas antisociales y dejando correr cuatro años de la mano de los neoconvergentes y sus socios de ERC, sin más acción que mucho lerele y poco larala. Al no poder vender victimismo ni emociones y si una política social errática la CUP ha estrellado sus naves contra las trampas del procés.

Preocupante resulta el desembarco de los neo-falangistas de Vox, que han entrado en comunidades autónomas y ayuntamientos. Preocupante dado que todo el mundo se dedica al juego de poner cordones sanitarios a los demás, menos a Vox. El PP de Casado persiste en su incoherencia al centrarse en espíritu y ultraposicionarse a la derecha en obra, sin saber ya en que plato comer pero dando por hecho las negociaciones con Vox para recuperar Madrid y aliviar las heridas de las generales haciéndose con algunas CCAA. Y en ese punto esta C's, el gran camaleón, que a veces quiere ser conservador, a veces neoliberal y otras ultranacionalista, pero demagogos siempre, al servicio del IBEX, y sin embargo también negociará con Vox cuando así sea necesario. Pero para acabar de cerrar el círculo, los pactos de gobierno tienen más números para premiar al PSOE y C's, la entrevista de Macrón y Sánchez podría arrojar luz de por dónde van los tiros, dejando a un Pablo Iglesias, con ansia viva de ministerios, compuesto y sin novia.

ISOFyR podría comenzar ahora, en esta declaración, a enumerar todos y cada uno de los errores y contradicciones a las cuales nos ha tenido sometidos la plana mayor de Podemos – no sus bases-, apartadas rápidamente de los centros de decisión en los círculos. Pero esto sería un ejercicio inútil ya que todo esto es público y notorio.

No, ISOFyR hace una llamada a todas las fuerzas republicanas y a todos aquellos que aún creen en una España Federal, Socialista y Republicana.  Hace un llamamiento a que no se ha cerrado de ninguna de las maneras un ciclo. Nada ha cambiado desde el 15M, en este país continúan los desahucios, hay aún familias afectadas por la crisis, la escuela pública está en peligro, junto a la sanidad y las pensiones de nuestros mayores.  Y el caos político que vivimos, con sus ambigüedades e indefiniciones, tratando todos de comer en todos los platos, demuestran que el régimen del 78 con sus antiguos y nuevos actores está aún en crisis.

Por esa razón, desde aquí pedimos a los alcaldables que aspiraban a renovar cargo y a continuar con el proyecto de las ciudades del cambio que no acepten los cantos de sirena de un lado y otro y que se mantengan fieles a la transformación social de España saliendo de la espiral de lo nacional en el que el régimen del 78 no has sumido fabricando tirios y troyanos.

NO, no se ha cerrado ningún ciclo.

4 de Junio 2019

Izquierda Socialista Federal y Republicana