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1.- Precedentes

Desde las primeras elecciones democráticas y una vez superado el periodo de transición con los gobiernos de UCD, el miedo se hizo dueño de los españoles tras el intento de golpe de estado de 1981. Eso ocasionó una afluencia masiva de los ciudadanos a las urnas en las elecciones de 1982 con una participación que rozó el 80% y que llevó al PSOE de Felipe González a gobernar con mayoría absoluta. Más tarde y varias legislaturas después, la abstención atribuible al desencanto ante las reformas laborales, privatizaciones, el GAL, la ley Corcuera, etc. llevó al gobierno al PP.

En las elecciones de 2004, el atentado del 11M justo el jueves previo a la votación y las evidentes mentiras del gobierno de Aznar, utilizando a ETA y acusándola  de ese atentado para diluir las propia  implicaciones debidas a la famosa foto de las Azores y la implicación militar de España en la segunda guerra de Irak, fue la catarsis necesaria que llevó al pueblo español a votar de nuevo masivamente. Unas elecciones en las que se alcanzó una participación del 75,66% que llevó al PSOE de Zapatero al gobierno.

En estas últimas elecciones de 2.019, el miedo a la ultraderecha ha llevado a una participación similar a la de 2004,  75,75% que permite al PSOE de Pedro Sánchez decidir qué tipo de gobierno quiere.

En todas estas ocasiones y como parte positiva la votación masiva del pueblo español, se han evitado gobiernos de derecha, sin embargo también es cierto que la gente considera como voto “útil”, exclusivamente el voto al PSOE, castigando directa o indirectamente a partidos a la izquierda de él, como fue el caso en su momento del PCE, de Izquierda Unida y posteriormente de Unidos Podemos.

2.- Campaña electoral

Escorada casi exclusivamente en el problema territorial (Cataluña), esta campaña ha pasado de puntillas por los programas electorales de los partidos políticos, en algún caso ausente, evitando  que  se conozcan mínimamente.

Los debates se han centrado en los futuros pactos electorales de forma muy grosera, bronca y simplista: acusaciones de negociar y gobernar con los “golpistas” y con quienes tienen “manchadas las manos de sangre”, resucitando de paso a ETA y a sus víctimas, que tan buen resultado les daba en otros tiempos al PP y que hasta las propias víctimas han tenido que pedir que no se las utilice políticamente y alimentado a su vez el independentismo catalán.

Y ante esto nos preguntamos: ¿Alguien tenía un programa electoral “social”? Sólo hemos oído eslóganes repetidos machaconamente. Seguimos con el mismo ruido, mucho ruido obligados a no poder entrar en el fondo de los problemas, de planificar soluciones territoriales y de justicia social.

Si que habrá que convenir en que hace años que España vive en permanente campaña electoral y que cuando ésta llega legalmente, queda desdibujada y tiene cada vez menos sentido en su forma actual, por la ley electoral (prohibición de publicación de encuestas los últimos días, días de reflexión…) todo ello fácilmente esquivable desde las redes sociales .

Hay que tener en cuenta también la irrupción de la ultraderecha a través de VOX con la consiguiente deriva argumental hacia esta derechona, por parte del PP y de C’s y la capitalización por parte del PSOE de los “viernes sociales” como algo propio, cuando en realidad iban forzados por la presión de UP.

3.- Participación electoral

La participación en estas elecciones ha sido muy buena en las nacionalidades históricas y buena en el resto en líneas generales.

Debemos entender que lo sucedido en Andalucía, en las elecciones autonómicas, donde parte de la izquierda se quedó en casa, provocando un incremento del resultado de la derecha que se alzó con el gobierno de la Junta con el apoyo de la ultraderecha. Y es particularmente este factor, el miedo a la ultraderecha, el que ha hecho que los abstencionistas se hayan movilizado el 28A y acudido a las urnas. Una ultraderecha, por cierto, a la que el resto de partidos y los medios de comunicación han hecho la campaña electoral gratis.

Realmente esa derecha que ahora aflora, nunca  se había ido, son los dignos herederos de los golpistas contra la II República, incluso en la forma de hablar, la entonación, la ironía tabernaria, y el discurso ideológico provocan la analepsis, o flashbacks, hacia aquella España en blanco y negro del nodo (“su España y su bandera”) y con sus buenos y malos españoles.

4.- Resultados del 28 A

A falta de saber qué influencia hayan podido tener en el cambio de voto los diferentes movimientos sociales, principalmente el de pensionistas, feministas, taxistas…si creemos que ha sido decisivo:

  1. El fraccionamiento del voto de la derecha, que esta vez ha sido la perjudicada por la Ley electoral y la suma de todos ellos les impide formar gobierno como en Andalucía.
  2. Al voto “útil” o trasvase de voto de la izquierda alternativa hacia el PSOE, como ya ocurrió en el año 82.
  3. Al fraccionamiento de la otra izquierda, con indecentes y oportunistas deserciones de última hora o cambios de chaqueta.
  4. La aparición de nuevas o viejas candidaturas que no han conseguido representación consiguiendo en su conjunto miles de votos que finalmente no han servido para nada…
  5. A la falta de apego de muchos votantes hacia los cabeza de lista “impuestos democráticamente” y a la falta de claridad en programas y mensaje de sus partidos naturales…

 Dicho corrimiento también se ha producido entre los diferentes nacionalismos periféricos que han incrementado sus resultados. Especialmente destacable el “sorpasso” de ERC sobre la antigua Convergencia. El factor miedo a la extrema derecha y a la involución democrática y territorial ha funcionado extraordinariamente en los llamados territorios históricos, reforzando a los nacionalistas que seguramente se van a  revalorizar frente al gobierno central y siendo su voto decisivo para formar mayoría, es de prever que se lo van a cobrar debidamente. Así, las políticas que pueda hacer el futuro gobierno van a venir muy condicionadas por los intereses nacionalistas.

5.- Futuro gobierno

Con el incremento de voto hacia el PSOE y la pérdida de voto de Unidas Podemos, no entendemos el empeño de estos últimos en formar parte del futuro gobierno de Sánchez, máxime cuando juntos no hacen mayoría y para gobernar los socialistas van a necesitar de otras fuerzas políticas.

Además, la historia reciente nos demuestra que cuando la izquierda alternativa entra en un gobierno (Tripartito en Cataluña) son estos los que acaban “centrados” y justificando las políticas socialdemócratas o las impuestas por la UE y no atrayendo hacia la izquierda a los socialistas. Creemos que ésta izquierda puede buscar otras formas de “obligar” al gobierno a aplicar políticas más sociales cómo ha sucedido desde la moción de censura (incremento de las pensiones y del SMI…)

No obstante, el futuro gobierno se va a conformar –posiblemente en solitario- con las presiones de los poderes económicos en cualquiera de sus formas (mediática, financiera, patronal…) y también de los nacionalismos periféricos, sin olvidar que algunos de ellos (PNV) apoyaron a Rajoy en la nefasta reforma laboral que ha dejado a sindicatos y trabajadores desarmados. En cada momento van a negociar en función de las presiones y necesidades que tengan y desde fuera se puede denunciar y oponerse con más libertad que desde dentro de un gobierno del cual formas parte.

Perdido el miedo inmediato a un gobierno de la derecha clásica con la nueva derecha y la ultraderecha, no debemos perder el horizonte social, territorial ni la realidad. Volvemos a entrar en campaña electoral para la municipales y europeas del mes de Mayo y no se va a mover nada en cuanto al futuro gobierno hasta tanto no se tengan los resultados de Mayo, no sea que se necesiten mutuamente, aunque si se lanzarán “mensajitos” de los poderes fácticos de advertencia de por dónde quieren que se camine.

Cosa distinta son las elecciones europeas que, según sociólogos y politólogos, son las más “ideológicas” de todas las elecciones, es decir, dónde las personas creen que se juegan menos y votan lo que realmente quieren y no lo que creen que les interesa más. Con su resultado podremos ver si España es más de izquierda o más de derecha, siempre y cuando la participación sea similar a la de las generales.

Mientras tanto, pedimos calma y no sobreactuar a Unidas Podemos, sabiendo que el PSOE necesita apoyos puntuales de otras fuerzas políticas y que sobre todo, necesitamos políticas sociales que favorezcan a  la mayoría de la población y encauzar –si no resolver- el problema territorial.

Sea cual sea finalmente la composición del nuevo gobierno, hemos de tener en cuenta que todos los gobiernos con mayoría del PSOE anteriores, comenzaron con campañas muy sociales, iniciaron las legislaturas con buen pie y acabaron claudicando a las presiones neoliberales, privatizaciones, reformas laborales, modificación de la constitución primando el pago de la deuda por encima del interés general, reforma de las pensiones etc. Lo cual quiere decir que los movimientos sociales deberán seguir presionando en la calle para salvaguardar sus derechos, y los partidos a la izquierda del PSOE empujando para esto pueda ser. 

Izquierda Socialista Federal y Republicana anima a sus adscritos y simpatizantes a volver a votar de nuevo masivamente en las próximas elecciones del 26 de Mayo y a hacerlo preferentemente a todos aquellas candidaturas con posibilidades reales de salir y que estén a la izquierda del PSOE, sobre todo a las republicanas federalistas.

Porque en medio de todo esto, preguntamos ¿Hasta ahora alguien ha cuestionado con claridad el actual modelo de estado –monarquía parlamentaria- cuya jefatura hemos heredado del antiguo régimen?

Nos queda mucho trabajo que hacer para el cambio de régimen e implantar una República Federal, fraternal y solidaria, con democracia participativa y justicia social, y ese es nuestro propósito.

Mayo de 2019

Izquierda Socialista Federal y Republicana