Cada año celebramos el 1º de Mayo como expresión reivindicativa de la lucha por los derechos de los trabajadores y de los derechos sociales, pero vemos como cada año estamos mucho más atrás, cada año sufrimos más recortes ya sean económicos o de libertades.

 Las libertades de Expresión, de Manifestación, de Huelga y de Disidencia, han sido liquidadas con el golpe de estado que suponen las leyes impuestas de Reforma del Código Penal, la Ley Mordaza y la Ley Antiyihadista. Miles de personas afectadas, desahuciadas y expulsadas de sus viviendas, sindicalistas, activistas de diversas mareas en defensa de lo público, raperos, twiteros, personas de abajo honestas, luchadoras, etc..., se encuentran encausadas, condenadas o encarceladas por el hecho de defender sus condiciones laborales, sus empleos, sus viviendas, su libertad de expresión, sus derechos sociales en definitiva, miserablemente  arrebatados.

La pobreza se ha extendido a todos los ámbitos de nuestra vida, así a la precariedad laboral a la que nos han sometido las políticas de la derecha, hay que añadir la falta de recursos para cubrir los derechos básicos (energía, vivienda, sanidad, etc.) y el repago de los medicamentos que están perjudicando gravemente la salud de nuestros mayores.

Sobre los pensionistas actuales, (más de nueve millones), se han aplicado políticas de expropiación, bien congelándolas o bien incrementándolas en un mísero 0,25% con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. Para los y las pensionistas futuras, un recorte de un 0.5% anual adicional, gracias a las diferentes leyes elaboradas por los dos gobiernos (PP y PSOE) y sus colaboradores.

Han puesto en riesgo todo el Sistema Público de Pensiones, por medio de abaratar los salarios (11,3 millones de personas asalariadas no llegan a los 700€ mensuales), a la vez que se exonera de pago a las empresas de sus cotizaciones sociales hasta los 500€, y se les fija tarifas planas de 100€. También se les exime de pagar cotizaciones hasta el 70% en gran parte de los contratos “basura” (formación, aprendizaje, etc.), quieren convertir el sistema público de pensiones en una bolsa de beneficencia trasvasando ese capital hacia los fondos de pensiones privados en manos de bancos y aseguradoras.

En Europa, los mismos gobiernos (España, Alemania y Francia) que apoyan los bombardeos en Oriente Próximo, sin la más mínima consideración a la vida de la población y suministran armamento militar, son los mismos que ponen en peligro la paz mundial con sus ataques a Siria, justo en los momentos en los que los terroristas de ISIS están en retroceso y provocando a países acorralados por la OTAN como lo es Rusia.

Por ello, debemos volver al viejo lema del ¡NO A LA GUERRA!

A pesar de la resistencia en fábricas, a través de la movilización en sectores productivos, los poderes económicos y el régimen siguen acumulando riqueza a costa del sufrimiento de la clase trabajadora y de la mayoría social de este país, por lo que desde el ISOFyR convocamos a la movilización continua por el reparto de la riqueza y hacemos un llamamiento a todas las personas que están sufriendo esta situación de emergencia social, de exclusión y precariedad, de represión policial, jurídica, laboral y económica, a tomar las calles, conjuntamente con su clase, para reconquistar los derechos y libertades que corresponden a la colectividad.

La derecha siempre ha sabido controlar a las masas, saben bien cuál es su clase, para ello suelen acudir a la fabricación de enemigos “externos” o bien de sentimientos patrióticos, a veces dormidos pero que con el estímulo mediático suficiente consigue arrastrar al pueblo hacia las banderas, es la izquierda la que ha perdido credibilidad, ya sea por sus divisiones pseudo-ideológicas, por la lucha entre la razón y el sentimiento o por los ataques mediáticos continuados, ésta credibilidad es la que debemos conseguir de manera unitaria y desde conceptos claros y entendibles .

Además, en ISOFyR creemos que hay que trabajar por la ruptura del pacto constitucional del 78, que consideramos caducado, incluyendo la forma de Estado de Monarquía parlamentaria y La apertura de un proceso  constituyente que declare la III República, que además solucione desde el federalismo, el grave problema territorial al que nos han llevado unos y otros.

Ya no hay nada que perder. Compañeras, compañeros tenemos que recuperar nuestro orgullo de clase, nuestra dignidad. Nuestra conciencia de pertenecer a la clase trabajadora. Se hace necesario fomentar el apoyo mutuo y unitario para exigir la igualdad, para terminar con lo que el sistema capitalista y patriarcal promueve: el enfrentamiento interclase.

¡Vivan la III República Federal!

¡Viva la Clase Trabajadora!

¡Viva el 1º de Mayo!