“España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.”

Artículo 6º. Constitución de la República Española, 1931.

Con este artículo, la república nacida el 14 de abril de 1931, se volvió transgresora en  un contexto mundial en el que todas las naciones, en especial Alemania e Italia regidas por regímenes dictatoriales,  se preparaban para un nuevo conflicto global que estallaría tan solo ocho años más tarde.

Una política de rearme que convirtió paradójicamente a las ciudades y pueblos de España en campo de ensayo y prueba de las nuevas armas y tácticas que se pondrían en ejecución al inicio del segundo conflicto mundial.  Ensayos donde las industrias del armamento experimentaron sus engendros de muerte  usando al pueblo inocente como conejos de indias. Ciudades destruidas, familias destrozadas, miles de refugiados, fueron resultado del mercadeo armamentístico.

En setiembre de 1937, el presidente de la República, Juan Negrín, denunciaba ante la Sociedad de Naciones la agresión de las fuerzas navales de la Alemania Nazi contra la ciudad de Almería. El “criminal bombardeo de la ciudad abierta de Almería”, fue ordenado por el propio Hitler tomando como excusa una acción de falsa bandera. Como resultado de los 259 proyectiles lanzados contra la población andaluza hubo más de 30 muertos, numerosos heridos y graves daños en toda la ciudad. 

En su discurso Juan Negrín, realizaba, ante una timorata asamblea de la Sociedad de Naciones, las siguientes preguntas: “la indiferencia y la pasividad oficiales ante las cuales tan monstruoso crimen ha podido perpetrarse, ¿deben interpretarse como significativas de que en el porvenir, acciones de esta naturaleza, consideradas hasta ahora por la conciencia universal como verdaderos atentados a la Ley Internacional, van a ser aceptados como actos lícitos y regulares?”.

Esa pregunta, pasados ya ochenta años, ha resultado profética ante el ataque sufrido por Siria, en el mismo día en que celebramos el advenimiento de la IIª República Española.  Y es que nuevamente las naciones se amparan en un ataque de falsa bandera para transgredir y atentar contra la Ley Internacional. Sin una investigación que aclare lo sucedido, sin una resolución de Naciones Unidas, haciendo gala de su exhibicionismo armamentístico y para ocultar las miserias y problemas internos de sus respectivos gobiernos, EEUU, Francia y Gran Bretaña han atacado al pueblo de Siria. Otra vez un pueblo, como lo fue el nuestro, es víctima de experimentos militares y mercadeo armamentístico.

Y esas naciones repiten otra vez las mismas pautas que les llevaron a agredir al pueblo de Siria hace tan solo un año usando un ataque de falsa bandera idéntico como excusa, y como ya lo hicieron con los pueblos de Irak y Libia en su momento. Repiten las mismas pautas, atentando contra la Ley Internacional y con actos, como dijera Juan Negrín, que en la postverdad de ese nuevo siglo son considerados como lícitos y regulares, para nuestra vergüenza y horror.  Un horror y una vergüenza que se hace superlativa al escuchar las alabanzas y el seguidismo de los representantes de nuestro gobierno, al sentirnos cómplices indirectos de esta agresión al pueblo Sirio.  Vergüenza y oprobio que se suma a la reciente venta de armamento a Arabia Saudí, implicada en una guerra genocida contra el pueblo del Yemen, y al mutismo de nuestros representantes ante la reciente agresión sionista al Pueblo de Palestina.

Como herederos de la renuncia a la guerra como instrumento político, que hizo la Segunda República, decimos: NO a esta política de la agresión, NO al exhibicionismo armamentístico, NO a la Guerra como continuación de la política; NO al uso experimental militar de los pueblos, y NO a la transgresión de las Leyes Internacionales como excusa para saciar al mercado del armamento.

No en nuestro nombre.

 15 de Abril de 2018 - Izquierda Socialista Federal y Republicana