Desde las generales del año 79 en que otra Coalición  de extrema derecha UNION NACIONAL, obtuvo 378.964 votos y logró sentar en el Parlamento español al inefable Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva, la ultraderecha española no había vuelto a entrar como electos en las instituciones democráticas españolas. Lo que era una anomalía en el continente europeo, no era que no existiera la extrema derecha española, sino que ésta se hallaba subsumida dentro del PP, hasta que por múltiples factores que intentaremos desgranar, ha resurgido de nuevo y aunque sea en un parlamento autonómico, consiguiendo una representación significativa justamente en el inicio del ciclo electoral que tendrá continuidad con las europeas, autonómicas y municipales del Mayo de 2019

Las elecciones autonómicas en Andalucía han desbordado a los más pesimistas sondeos, se estimaba un techo máximo de 6 o como mucho 7 diputados y la realidad los ha llevado a 12 escaños, algo que ya anunciábamos algunos pero que no por esperado es menos dramático.

  Era algo anunciado y previsible por varios motivos, entre otros:

Uno, la cantidad de escaños obtenidos se debe en parte a la abstención de la izquierda, la oficial y la alternativa, que se ha quedado en casa porque no se ha sentido atraída por la Coalición Alternativa por Andalucía, que en teoría debería haber recogido el descontento con el gobierno socialista tras muchos años dirigiendo la Junta (última etapa con Ciudadanos dándoles apoyo)

Desde la izquierda se debería hacer un análisis muy serio de la abstención de su voto potencial, en el que posiblemente hayan influido tanto los problemas internos y corrupción (PSOE) como la suma de IU con Podemos, que claramente ha restado votos que se han ido a la abstención, provocando la pérdida de mayoría para un posible gobierno de izquierdas y la sobrerrepresentación de la derecha y la extrema derecha.

Dos, el de la situación política en toda Europa que lleva años aproximándose cada vez más a la Europa de los años 30 y que nos llevó a una gran tragedia mundial, unas clases medias venidas a menos que habían visto perder sus derechos y atributos, el empobrecimiento general de la población y unos partidos de izquierda que habían perdido por completo el arraigo, la credibilidad y la confianza de la población, sumado a esto la fuerte tendencia de resignación y sumisión de la población a un posible liderazgo capaz de crear ilusión, ya sea virtual o abstracto, que no existe y por desgracia hoy estamos asistiendo al afloramiento creciente del fascismo en toda Europa e incluso más allá de Europa y ahora en España. La historia inexorablemente se repite.

Tres, el constante y progresivamente aumento del odio al inmigrante, la llegada masiva de personas del Magreb, con una lengua distinta, una forma de vestir distinta y una religión distinta y el desarrollo sin respuesta de mensajes y videos llenos de falsedades contra este colectivo, frases xenófobas como “A ellos les dan lo que a ti te niegan”, ”Primero nosotros y luego ellos”, “Nos quitan el trabajo”, mensajes divulgados una y otra vez por las redes, especialmente por Watshap sin que nadie, desde los medios o instituciones contrarreste y frene todo esto.

La inevitable llegada de refugiados desde varios países que se juegan la vida ya sea por tierra o mar, -estas migraciones están convirtiendo el Mediterráneo en un cementerio-. Ante esto la izquierda solo ha sido capaz de insistir en los DD.HH. de cara a que estos refugiados puedan ser atendidos en España, sin embargo se vuelve a obviar la necesaria pedagogía, no se explican lo suficiente las causas de este éxodo masivo de personas, mujeres y niños incluidos, no se habla de las decenas de años de expolio de los recursos de estos países, ya se trate de petróleo, gas, diamantes, coltán, etc, no se habla de las guerras que occidente ha montado en estos países para cambiar o destruir gobiernos que no eran proclives a sus intereses, ya sea por estrategia energética para la construcción de gaseoductos o por estrategia militar para conseguir instalar bases de la OTAN que acorralen y asfixien un poco más a Rusia o a algún otro adversario.  

Tampoco la izquierda ha sido capaz de presentar soluciones para canalizar de una forma coherente y justa a todo este personal que llega a nuestro país y que no genere desigualdades entre la población.

Cuatro, otro factor del  posible trasvase de votos hacia la extrema derecha, está el denominado Procés y la ambivalencia mantenida por ambas izquierdas en este asunto aún no resuelto. Lo acaecido en Cataluña entre septiembre y diciembre del año 17 no ha sido entendido en el resto del estado como un problema de encaje territorial que no tiene solución legal sin reformar la sacrosanta CE del 78 y la falta de voluntad política (de una y otra parte) para intentar encarrilarlo hasta llegar a un callejón sin salida en el que estamos inmersos. Los nacionalistas catalanes aferrados a su derecho a decidir y a escindirse unilateralmente del estado español. Los nacionalistas españoles como única respuesta, la legal y policial, enviando a miles de fuerzas del orden que salieron, en concreto de algunas provincias andaluzas al grito de “a por ellos” Y vinieron…y de esto se han alimentado, y mucho, la ultraderecha, con eslóganes superficiales y simplistas de uno y otro lado (presos políticos catalanes vs golpe de estado de los separatistas catalanes…) retroalimentándose los unos y los otros. Nuestra falta de memoria nos ha hecho olvidar el desgaste que significó para IU el apoyo al pacto de Lizarra, sin que fuera necesaria su concurrencia al mismo. Esto tampoco fue entendido en el conjunto del estado

Cinco, otro factor el acomodo rutinario de grupos republicanos ante la memoria histórica, algo por lo que siempre hemos tenido y tendremos que luchar pero que por otra parte ha servido para que la derecha dijera que “Solo queremos abrir heridas”, otra vez la pedagogía, no se trataba solo de la memoria histórica, sino también la de difundir sus valores, los valores republicanos, valores  de libertad, fraternidad, solidaridad, democracia, derechos humanos, justicia social, derecho al trabajo, a una vivienda digna, a unas pensiones suficientes, etc. En definitiva unos valores que debemos proyectar hacia la III República Española pero que no se ha sabido difundir lo suficiente.

 A esto sumemos también los errores del actual gobierno español, anunciando la exhumación de los restos de Franco sin haber previsto y solucionado previamente los problemas legales y logísticos, despertando el franquismo que aún impera en muchas conciencias de los españoles.

Seis, la pérdida de soberanía frente a los dictados del Consejo de Europa, FMI, banco central europeo etc. Los ciudadanos han terminado por asumir que gran parte de los recortes y retrocesos sociales vienen impuestos por estos organismos capitalistas externos y que en parte es cierto –a veces ha sido una simple excusa- , los sucesivos gobiernos del estado no han sido capaces de hacer frente a estos memorándums, ni tan siquiera explicar las entretelas de la política europea, el secretismo de la negociación del TTIP y del CETA, de manera que cualquier grupo que arremeta contra esto y con capacidad de comunicación tiene una baza ganada. Desde la izquierda salvo algún pequeño grupúsculo que opta por la salida del euro, no se ha dicho nada respecto de hacer frente a este problema.

 Siete, la ausencia total de visión de estado de las izquierdas, más preocupadas por obtener asientos en las instituciones que por planificar el estado español. La izquierda en general ha asumido conceptos procesistas de Catalunya, hablando del “derecho a decidir” como algo contrapuesto a los sentimientos españolistas.

Parece que la izquierda tiene miedo de hablar de España como proyecto, como estado y nación, se habla de republicanismo federal pero sin definir qué clase de estado queremos, no es factible hablar del “derecho a decidir” de los territorios sin antes haber diseñado el encaje de estos territorios en el estado, es decir no construir la casa por el tejado.

Al margen de lo que suceda en adelante en la Junta de Andalucía, si es posible un pacto de gobierno de todas las derechas y la influencia que para los votantes menos extremistas pueda tener, (sería interesante que Ciudadanos se manchara las manos gobernando alguna vez y se le cayera su careta de inmaculados liberales) debe la izquierda más cercana a nosotros IU y Podemos, analizar a fondo su programa, su mensaje, su perfil. Si no ha funcionado la Coalición, que concurran por separado y ya se coaliguen después en función de los resultados. Lo ocurrido en Andalucía también tiene que ver con las contradicciones internas de Podemos (p.e. en los astilleros de Cádiz) de los golpes de efecto del PSOE, anunciando la exhumación de Franco antes de verano y que aún no ha concluido, la negociación para la renovación del Consejo General Del Poder Judicial, la de los PGE. ¿Realmente es necesaria tanta gesticulación de Podemos y del PSOE? Todo esto alimenta a los enemigos de la democracia.

Ante las próximas convocatorias -importantísimas- de Mayo del 19, convendría un poco de sosiego, cordura y saber estar en el corto plazo. El fascismo ha llegado pero no han ganado ellos, ha sido la izquierda o supuesta izquierda la que ha perdido estrepitosamente acumulando errores y falta de visión.

El fascismo lo ha tenido muy fácil, solo jaleando varios de estos conceptos abandonados por la izquierda, pueden alentar a mucha gente a darles su apoyo.

En estos días estamos escuchando llamamientos al reagrupamiento de la izquierda y a unir fuerzas para luchar contra la llegada del fascismo, lamentablemente esto solo por sí mismo no sirve, si no somos capaces de formar, informar verazmente, escuchar a la gente, explicar realidades, de retomar el concepto de España como nación, de una España republicana con los valores ya definidos anteriormente, dar solución al problema territorial integrando desde el federalismo y el respeto a cada uno de ellos y sin desgajar el estado, de plantear estrategias de lucha contra la opresión capitalista desde el exterior para defender la soberanía económica, en definitiva de crear ilusión en el pueblo español.

6 de Diciembre de 2018

Izquierda Socialista Federal y Republicana